Tratado de Bucareli y un mito muy jodido

Cuando era pequeño, en la primaria, algún maestro, probablemente durante la clase de historia, nos comentó que se decía que existía un acuerdo secreto en el que México se comprometía con Estados Unidos de América a no desarrollar tecnología (aviones, helicópteros, autos, y quién sabe que más cosas).

Recientemente hablando acerca de la posibilidad de hacer cohetes modelo en México con una persona alrededor de 10 años mayor que yo (40 años) y en otra ocasión hablando con una persona alrededor de 10 años menor que yo (20 años), salio a colación este mentado pacto secreto.

Este acuerdo secreto es/fue supuestamente parte del Tratado de Bucareli.

Me parece muy grave que a través de las generaciones un rumor de esta calaña siga viviendo y poniendo frenos.

Tratado de Bucareli

El Tratado de Bucareli fue un acuerdo firmado entre los gobiernos de México y EUA en el año de 1923, durante el gobierno de Alvaro Obregón. En este acuerdo México se comprometió entre otras cosas a resarcir los daños causados a los bienes de ciudadanos estadounidenses durante la Revolución Mexicana, en particular entre 1910 y 1920, y a no aplicar la Constitución de 1917 a la industria petrolera de país, que pertenecía mayoritariamente a empresarios norteamericanos.

La situación de México en aquel tiempo era muy delicada, el gobierno de Obregón era muy débil debido a que aun tenía muchos enemigos internos, y además el gobierno de EUA no lo había reconocido, alegando que era producto de una asonada militar. Lo que en realidad quería el abusivo gobierno de EUA era presionar al gobierno mexicano para modificar la Constitución de 1917 que perjudicaba intereses estadounidenses en materia petrolera.

Finalmente el tratado se firmó y Obregón fue reconocido como presidente.

Después Plutarco Elias Calles rechazó el Tratado de Bucareli, y comenzó a redactar una nueva ley sobre el petroleo, que fue promulgada en 1926. Esta ley causo problemas entre México y el incomodo vecino del norte.

Finalmente, el 18 de marzo de 1938 el Presidente Lázaro Cárdenas del Río decretó la nacionalización del petróleo en México, creando PEMEX.

  • Con respecto a qué México se comprometía a no desarrollar tecnología, en el libro de “Nueva historia de México” del Colegio de México no se menciona absolutamente nada.
  • El tomo 3 del libro “Érase una vez México” de Sandra Molina y Alejandro Rosas menciona lo siguiente:

La leyenda negra
Los Tratados de Bucareli solo establecían el asunto de las reclamaciones de ciudadanos estadounidenses por daños sufridos en México entre 1868 y 1910 y entre 1910 y 1920. Las indemnizaciones terminaron de pagarse el 19 de noviembre de 1955. Sin embargo corre una versión sin fundamento alguno de que dichos tratados tenían una parte secreta en la que el gobierno mexicano se comprometió a no desarrollar maquinaria pesada como motores, hélices, aviones, lo cual impidió el desarrollo tecnológico de México durante décadas.
Esta versión es falsa. Ningún documento la sustenta y no se encuentra estipulada en los Tratados de Bucareli. El retraso tecnológico y económico de México se debió a que el país continuó en guerra hasta muy entrada la década de 1930 y la crisis económica permanente impidió la inversión en educación científica y tecnológica durante mucho tiempo.

  • En la sección Acuerdos del artículo de Wikipedia acerca del Tratado de Bucareli hay un apartado llamado Leyenda urbana, en el que se desmiente también este “acuerdo secreto”.

En conclusión; la existencia de un pacto secreto entre México y EUA, que obliga a México a no desarrollar tecnología es una mentira.

¡No existe tal tratado!

Si no existe un tratado secreto, ¿porqué entonces no se desarrolla suficiente tecnología en México?

Desarrollar tecnología no es tarea fácil, requiere tiempo y recursos económicos, además de organización y motivaciones que vayan más allá de intereses políticos pasajeros. Se requiere colaboración entre la industria privada nacional y el gobierno. La industria nacional privada tendría que apostar más a la investigación y al desarrollo, y el gobierno tendría que generar un ambiente que genere confianza a los inversionistas nacionales.

Las empresas tecnológicas internacionales más importantes cuentan y/o contaron, de alguna forma, con el apoyo de sus gobiernos, debido a que estas empresas son de vital importancia para sus respectivos países, por la cantidad y calidad del empleo que crean, por la riqueza que lleva al país con sus exportaciones, y por la ventaja estratégica que significan sus inventos.

Desgraciadamente en México los contratos públicos se encuentran plagados por la corrupción, el compadrazgo, el amiguismo o como se le quiera llamar, mermando así la competitividad y haciendo mucho daño al país. Los gobernantes buscan enriquecerse a toda costa, llegando al robo de los recursos públicos. No hace falta citar algún ejemplo en particular. La historia completa de nuestra “democracia” esta plagada de ellos, y basta con introducir en algún buscador de Internet las palabras “corrupción en México” para recordar los pocos-muchos escándalos de corrupción que han salido a la luz relacionados con las recientes administraciones federales, estatales y municipales.

Muchos de los “grandes empresarios” en México se dedican a la prestación de servicios (telefonía, servicios bancarios, etc.), a la extracción de materia prima (minería), a las comunicaciones (radio-televisión) y al comercio (cadenas de supermercados, venta de muebles, etc.). Algunas de las empresas de estos empresarios fueron alguna vez empresas paraestatales, y otras de estás empresas usan concesiones del gobierno obtenidas a cambio de favores, bienes, etc. La investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías son dejados de lado.

Es tarea de los ciudadanos cambiar esta tendencia, inclinándose a la investigación y al desarrollo, manteniéndose informados en todos los sentidos, participando en discusiones, exigiendo a los gobernantes y sobre todo eligiendo correctamente a un gobierno que defienda los intereses de los ciudadanos.

¡Acabemos ya con este mito!

Autor: Arturo González

mexicano, ingeniero, programador

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